Ambientes de trabajo seguros y respetuosos: Cómo los líderes pueden manejar situaciones de acoso sexual

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Hablar de acoso sexual en el trabajo en un tema delicado. Es vergonzoso y humillante para la víctima y estigmatizante para el acosador. Además, es bastante negativo para la reputación de cualquier empresa en general. 

Esta situación se da con frecuencia en los lugares de trabajo y en la mayoría de los casos, según estadísticas, las víctimas suelen ser mujeres. 

El tema del acoso sexual en el trabajo ha tenido un marcado auge y ha generado mucho ruido desde hace algún tiempo, debido a los recientes escándalos de acoso y abuso sexual que se dieron en Hollywood y el mundo del espectáculo y que involucró a reconocidos ejecutivos, agentes, e incluso, famosos actores. Lo que originó el popular movimiento Metoo que nació a raíz de estos sucesos.

Por estas razones, queremos explorar el tema y ofrecerles recomendaciones sobre cómo los líderes pueden manejar y evitar situaciones de acoso sexual en el lugar de trabajo. Es así que las personas podrán trabajar en ambientes seguros y donde reine el respeto para todos los colaboradores.

Entendiendo más sobre el acoso sexual

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el acoso sexual se define como: “Comportamiento en función del sexo, de carácter desagradable y ofensivo para la persona que lo sufre. Para que se trate de acoso sexual es necesaria la confluencia de ambos aspectos negativos: no deseado y ofensivo”.

Las razones por las que una persona se ve expuesta a estas situaciones se basan generalmente en su vulnerabilidad. Esta vulnerabilidad abarca muchos aspectos: la necesidad de mantener su puesto de trabajo o el acosador siempre tiene algún tipo de poder sobre el acosador, poca educación, dificultades para acceder a otro empleo digno, una situación civil y/o legal delicada (hablamos de casos de inmigrantes, o padres o madres solteros o divorciados, etc.) 

Acoso sexual en el trabajo

Lamentablemente, la incidencia de casos es mucho mayor en mujeres que en hombres. Y las situaciones donde se manifieste el acoso sexual, pueden ser desde sutiles referencias sexuales como toques, acercamientos o palabras, hasta situaciones evidentes y directas, como violencia, intimidación para aceptar actos indeseados y amenazas. 

Estas situaciones están clasificadas dentro de 2 categorías principales, como chantaje (manipular a la víctima con la permanencia en su puesto de trabajo, beneficios extra o ascensos) y ambiente de trabajo hostil, que a su vez  se divide en tres subcategorías: física: violencia física, contacto físico, acercamientos innecesarios; verbal: comentarios y preguntas sobre el aspecto, el estilo de vida, la orientación sexual, llamadas de teléfono ofensivas, y por último: no verbal: silbidos, gestos de connotación sexual, presentación de objetos pornográficos.

Algunas creencias respecto al acoso sexual en el trabajo.

Es absurdo pensar que en medio de vivir en una época tan “evolucionada”, los acosadores se escuden tras los falsos mitos que se han generado en torno al acoso sexual, como por ejemplo: “las mujeres denuncian falsos casos de acoso sexual”. De hecho, lamentablemente, en el caso de las denuncias no hay unas cifras reales, debido a la misma vulnerabilidad de la víctima que en muchas ocasiones deciden no denunciar, por vergüenza o miedo a las represalias. 

“Las mujeres son unas provocadoras”. Absurdamente falso: el acosador es un individuo extremadamente machista y mentalmente desequilibrado que le asigna a la víctima un rol de “objeto”. Otro falso mito se trata de la hipersexualidad de los hombres: el deseo sexual en las personas no está necesariamente condicionado por su género. Se trata de la falsa creencia que los hombres siempre tienen deseos sexuales y la mujer está para satisfacerlos sin importar que. 

Pero por otra parte, creemos que el mayor mito en cuanto al acoso sexual en el trabajo, es que solo son víctimas las mujeres. Y es que, aunque las estadísticas demuestran una incidencia menor en estos casos, los hombres también pueden sufrir de acoso por individuos en posiciones de poder o no, incluso por parte de personas de su mismo sexo. Lo más preocupante es que por paradigmas socialmente aceptados, es doblemente vergonzoso para un hombre denunciar un caso de acoso sexual por parte de una mujer.

Estrategias para enfrentar casos de acoso sexual en el trabajo.

Cuando hablamos de estrategias para enfrentar el acoso sexual, podemos definir 2 tipos de estrategias: preventivas, o en el peor de los casos, para enfrentarlas una vez que ya existe una situación de acoso sexual. La estrategia más importante es la preventiva, ya que esta elimina las posibilidades de que ocurra. 

Estrategias para prevenir casos de acoso sexual en la organización.

En cuanto a la prevención, es importante que las empresas definan una política clara y precisa en cuanto a cero tolerancia a la discriminación y al acoso. Los directivos de la empresa deben crear y promover, entre su plantilla, el respeto y la colaboración entre gerentes, líderes y subordinados. 

De la misma manera, crear una política de oportunidades de crecimiento basada en méritos por encima de otras consideraciones, sin discriminación de género u otro tipo. Asimismo, la realización de una Declaración de Principios es vital, es la base angular de toda la estrategia. Esta Declaración de Principios es un documento que define y clasifica el acoso sexual, las características del acosador y de la víctima, así como las situaciones que pueden dar inicio a esta situación. 

Parte muy importante de este documento es determinar con precisión las acciones a tomar frente a un caso de esta naturaleza, así como definir las garantías de seriedad, confidencialidad, objetividad, compromiso de apoyo a la víctima, imparcialidad y asesoramiento. 

Estrategias para solucionar los casos de acoso sexual en la empresa.

En el peor de los casos, es decir, cuando el acoso ya existe, se deben establecer estrategias con miras a la solución del problema. La organización debe apegarse completamente a su declaración de principios y enfrentar la situación de manera contundente y con liderazgo. A fin de hacer entender al acosador que esta conducta es, no solo inapropiada e inaceptable, sino además ilegal. 

Si una organización ha realizado una campaña de concientización y orientación a sus empleados respecto al tema, si ha establecido una postura clara e inflexible respecto al acoso y ha redactado una Declaración de Principios sólida, no puede darse el lujo de mirar hacia otro lado cuando la situación se presente. Las consecuencias de un caso de acoso sexual afectan a toda la organización, no solo a la víctima. 

Es por esto que es de vital importancia, que desde el primer momento en que se informa de una situación de acoso sexual, fijar una posición clara al respecto y tomar algunas acciones, sencillas pero necesarias, como por ejemplo: no permitir chistes de índole sexual, promover el respeto, la tolerancia y la equidad entre los empleados y sus líderes y crear espacios de trabajo abiertos, visibles y accesibles, a fin de evitar lugares aislados que podrían favorecer el acoso. 

Como podemos ver, el tema es bastante amplio, controversial e importante de abordar. Desde el mismo momento en que una persona es acosada, su salud, integridad física y psicológica se encuentra comprometida, afectando de manera negativa al equipo de trabajo, por ende, afectando a la organización. Es importante crear conciencia e incentivar la tolerancia y el respeto entre los compañeros de trabajo para evitar estas situaciones. 

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