Cómo hablar en público y no morir en el intento

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Hablar en público está en el top 3 de los mayores miedos que las personas tienen. Sin embargo, es precisamente una de las habilidades que todo profesional exitoso debe manejar.

Carmine Gallo, experto en Oratoria, cuenta que en la oficina del famoso magnate Warren Buffet, solo hay un diploma a la vista. Sorprendentemente no es uno de negocios, sino de haber completado un curso sobre cómo hablar en público. Buffet dice que es el diploma más valioso que tiene. Para un hombre que vale un estimado de $ 80 billones de dólares, es una revelación interesante.

¿Cómo podemos cultivar esta habilidad?

  1. Recuerda la primera línea de este artículo. Es natural sentir nervios así que no pretendas eliminarlos completamente. ¡No eres un robot! Eres humano. El problema está en que mientras más expectativas y seriedad le pongas a tu presentación, más nervioso estarás y menos naturalidad tendrá tu desenvolvimiento en el escenario. Recuerda que incluso algo de nerviosismo es positivo, porque es lo que nos motiva a prepararnos para que la presentación salga lo mejor posible.
  2. Define el objetivo de tu exposición antes de empezar a crearla. ¿Qué quieres que el público haga, sienta o piense luego de escucharte? Mientras más claro tengas el resultado que quieres obtener, más fácil será construir tu mensaje en torno a esa motivación y no divagar.
  3. Comunicar no solo se trata de lo que dices, sino de cómo lo dices. Al comunicarnos el lenguaje corporal representa el 55% de la comunicación. El tono de nuestra voz, aporta un 38%. Mientras que el discurso, lo que decimos con palabras, representa solo el 7%. El uso de nuestro cuerpo al hablar en público es tan importante que, de acuerdo con nuevas investigaciones publicadas en Harvard Business Review por el profesor Joep Cornelissen, los expositores que usan gestos para potenciar su mensaje se consideran más convincentes.

Si notas que los nervios al hablar en público te vuelven rígido, y guardas tus manos en los bolsillos o las entrelazas en la espalda, toma conciencia de ello y a propósito suelta tus brazos aunque al principio te sientas un poco extraño. Recuerda cómo en las conversaciones cotidianas, naturalmente usas gestos para reforzar lo que dices con palabras. Al exponer, es importante aplicar ese mismo principio.

Los mejores oradores, comunican con todo su ser. Tú también puedes hacerlo.

  1. En Oratoria, como en cualquier otra habilidad, la práctica hace al maestro. Repasa tu presentación frente al espejo, grábate, y hasta recluta a gente en tu casa o trabajo para que te vean practicar y te den feedback honesto. Solo ten cuidado de no memorizar palabra por palabra, aunque a ciertas personas les resulte, para la mayoría esa técnica memorista no es ideal. Es preferible tener un esquema organizado sobre los puntos principales que quieres compartir, y practicar tu forma de expresarlos con naturalidad.

Si pones en práctica estos consejos, con el tiempo empezarás no solo a dejar de tenerle miedo a hablar en público, sino a disfrutarlo de verdad.

Veronica Arosemena

veronicarosemena.com

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